Desde la primera vez que estuve en la Universidad San
Ignacio de Loyola me sucedieron cosas
importantes, curiosas y también siempre
inculcaron problemas con las que enfrento cada día.
La primera semana de
mis clases me sucedió una cosa curiosa e inolvidable. Cuando Salí de mi cuarto rumbo a la universidad, por el transcurso me
percato el tráfico, fue el motivo para llegar tarde. Ese día me tocaba el curso de ofimática.
Cuando llegué a mi aula en el campus dos. No estaban mis compañeros, y una
de las encargadas de la BECA 18 me dijo, que las clases eran en el campus uno
pabellón “e” aula 206.
Al informarme fue al campus uno y encontré el pabellón, como no conocía la
puerta me entre al sótano. Ingresé al
ascensor, al no conocer el manejo me baje al estacionamiento de vehículos, salí del ascensor y me asuste un poco, para mi suerte me
encontré con un trabajador de limpieza y
me ayudo, y logré llegar a mis clases.

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